sábado, noviembre 25, 2006

De la cabeza a los...



Descálzate y míralos por un instante. ¿Cuánto tiempo hacía que no te fijabas en ellos, que nadie les mima, que no vas al podólogo? Tan abajo, casi olvidados mientras no duelan. Pero nos llevan a todas partes, soportando, estoicos, nuestro peso corporal. La próxima vez dile a alguien que te chupe el pie. Si lo hace, será que te quiere bien.

2 comentarios:

Pil dijo...

Hacía mucho tiempo que no visitaba estos blogs, pero tu referencia al sublime acto de lamer pies me remite a cierta conversación sobre gastronomía sexual en la que se dibujaron sobre todo dos grupos: los que gustan de lamer pies y los que sin embargo prefieren lamer otras zonas de la anatomía parejil. Pues no puedo evitar sentirme tentada por dedicar un post a aquellas otras zonas de jugoso tacto, no sé si lo haré hoy u otro día -ya que 2 de enero o no, esto es una oficina-, pero lo haré, con exclusiva dedicatoria a uds.
PD- Muy mono el cambio de colorines, sí señor.

Chrisalium dijo...

Parece que el romanticismo abunda en este espacio, así que, aunque a desgana, voy a ser yo la que introduzca una pequeña semilla de la discordia. Pues bien, sin ir más lejos, alguien me "mordió" un dedo del pie ayer (no es exactamente lo mismo que chuparlo, pero se acerca) y no por ello me quiere bien. De hecho, todavía me pregunto si me aprecia de alguna forma, pues la coraza es tan sumamente gruesa que no me permite saberlo... Sólo basta con que el/la compañer@ no sea demasiado escrupuloso; el deseo hará el resto.
Ya veis, una "naïf" menos en el mundo!