miércoles, septiembre 27, 2006

¿Por qué se suicidan los húngaros?


Lo contaba con la mirada distraída y una sonrisa colgada de los labios, casi como si no tuviera la menor importancia. "Es algo que va con nuestro carácter". Llega un momento en que un húngaro se plantea la oportunidad de tirarse al Danubio. Debe de ser que el magiar es un carácter especialmente melancólico y romántico, a la imagen decadente de los pliegues de tafetán de los barrocos vestidos de la princesa Sissí, vieja gloria del Imperio. Explicaba que este desafortunado suceso se vive como algo natural cuando ocurre y que, lejos de causar sopresa, se acepta. El suicidio es aquí una elección tan digna como querer vivir hasta agotar las posibilidades vitales, en una forma, quizás, de desmitificar una existencia que tantas veces termina por ser banal. Lanzarse al Danubio se convierte entonces en un ansia de trascendencia, una forma de poner el broche a la altura deseada. Una oda a la libertad, podrían pensar algunos. Una rendición al miedo, replicarán otros. Yo pienso que para suicidarse en Budapest hay que estar muy, muy triste.

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